QUÉ TAN CERCA ESTÁ MARTE?

travel-marte

Autor: Fernando Duque Tobón – Biólogo Marino

Los anunciados programas para llevar seres humanos a Marte en las próximas décadas por parte, no solo de países con amplia experiencia en exploración espacial sino también por una empresa particular, ha creado expectativas que pueden ser demasiado optimistas sobre la factibilidad de este proyecto.

Para ir a Marte se necesitan básicamente tres cosas: primero, dinero en abundancia para costear la misión; segundo, tener un vehículo para realizar el viaje y finalmente una tecnología que permita poner seres humanos sobre suelo marciano sin que mueran en el intento. Ninguna de las tres condiciones está clara en la actualidad y llevan a pensar que la llegada del hombre a Marte será mucho después del 2.035 como lo anunció la Nasa.

El problema de costear la misión a Marte ha sido subestimado y es el mayor problema porque las necesidades de financiación serán enormes. Se dice que el programa Apolo que llevó el hombre a la luna costó aproximadamente 100.000 millones de dólares. Argumentemos que la misión a Marte costaría lo mismo, a pesar de que seguramente nos quedaremos cortos. Con esa cantidad de dinero se podrían hacer dos y medio futuros canales interoceánicos en Nicaragua ó equivalen también a aproximadamente 10 años de presupuesto de la Nasa. Esta cantidad es tan grande que hace difícil que pueda ser asumida en su totalidad por un solo país, especialmente con la inestable coyuntura económica mundial actual. Además, la carencia de claridad en muchas de las tecnologías necesarias para llevar el hombre a Marte implica emplear dinero y tiempo en probar diferentes alternativas tecnológicas para escoger las más eficientes y seguras. Todo esto elevará el presupuesto por encima de lo esperado. El caso del futuro Telescopio Espacial Webb, actualmente en construcción, ilustra muy bien la inflación presupuestaria en proyectos espaciales y el atraso en sus planes de ejecución. Cuando se aprobó su construcción se dijo que iba costar un poco menos de mil millones de dólares pero se han invertido casi 9 mil millones hasta la fecha y está proyectado para ser lanzado en el 2.018, con varios años de atraso y un significativo aumento en su presupuesto final. No hay que olvidar que éste es un programa no tripulado y por lo tanto más sencillo de poner en práctica.

El asunto del vehículo para llegar a Marte también está incierto. Debido a los graves problemas que genera la baja gravedad en el espacio sobre la fisiología del cuerpo humano, es necesario que el viaje no duré más de seis meses para que los daños en el cuerpo humano no sean irreversibles. Esto implica que la nave deba viajar a por lo menos 40.000 km/h y para ello es necesario un potente motor que suministre el empuje necesario para mover una nave de algunos cientos de toneladas a través del espacio a tal velocidad. Tal motor no existe en la actualidad y su desarrollo podría tardar décadas. Una alternativa viable es diseñar y construir un motor iónico suficientemente grande para mover una pesada nave tripulada hasta Marte. Estos motores ya han sido utilizados para enviar sondas no tripuladas de pocas toneladas a otros planetas del sistema solar. El problema está en que los cambios de escala son tan grandes que se requieren nuevos materiales y diseños apropiados para soportar las enormes fuerzas involucradas en motores de esas características. La incertidumbre para el desarrollo de estos motores iónicos grandes es tal, que la Nasa no quiso patrocinar a la empresa norteamericana que los propuso. Sus razones tendrán.

Para llevar seres humanos al espacio, la nave en que viajan debe ser una “minitierra” que suministre a los astronautas las mismas, o por lo menos muy parecidas, condiciones ambientales en que vivimos en esta esfera azul. El viaje a Marte implica que esta nave debe garantizar dichas condiciones por lo menos durante los dos años que dura la misión y este no es problema menor. La necesidad de tener tres unidades para cada elemento de los sistemas de soporte de vida (redundancia) hace que la nave sea pesada y compleja de diseñar. Lo más parecido que tenemos en la actualidad a una nave para ir a Marte podría ser la Estación Espacial Internacional (EEI), pero la diferencia salta a la vista: La EEI recibe regularmente nuevos suministros desde tierra, cosa que no se puede hacer con una nave rumbo a Marte. Dicha nave debe ser totalmente autosuficiente y los astronautas deben saber reparar cualquier artefacto de la misma. Esta situación plantea retos que no están dominados en su totalidad.

Los problemas generados en los astronautas por la baja gravedad durante prolongados periodos de tiempo, la garantía de suministros de vida (oxígeno, agua, temperatura, presión, etc.) durante toda la misión, el diseño de trajes protectores contra la radiación solar, el polvo microscópico en Marte y la construcción de un motor suficientemente rápido hacen que la propuesta de llevar seres humanos al planeta rojo sea solo eso: una propuesta que tiene mucho de deseo y poca realidad.

 

Anuncios

2 Respuestas a “QUÉ TAN CERCA ESTÁ MARTE?

  1. en el momento estamos lejos de esa realidad deberia de importarnos primero la solucion del conflicto armano interno de nuestro planeta tierra. que en querer buscar otras posibilidades.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s